Dolores articulares

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Los signos típicos de las enfermedades articulares son una mala movilidad y dolores persistentes. Los dolores pueden ser locales, limitados a un solo lugar, o se pueden irradiar desde la zona afectada hacia las regiones adyacentes.

Causas

Los desencadenantes de las enfermedades articulares son tan diversos como sus expresiones, y entre ellos encontramos tanto la sobrecarga como las malformaciones congénitas o un accidente. Todas las enfermedades tienen algo en común: la causa del dolor es una inflamación. Aquí, las enzimas pueden intervenir de manera selectiva.

La artritis reumatoide (popularmente llamada reuma), por ejemplo, es una de las enfermedades articulares más comunes y en la mayoría de los casos suele tener su origen en un trastorno del sistema inmunitario, que se comporta como si el cuerpo estuviese siendo atacado por agentes nocivos, como bacterias o alérgenos. En lugar de reaccionar contra un contrincante real, el sistema inmunitario ataca al propio organismo. Esto se traduce en el desencadenamiento de una inflamación, que es la reacción común ante estímulos peligrosos. La inflamación provoca que el tejido afectado se hinche, que la movilidad disminuya y que los dolores aumenten.

Por su parte, la artrosis hace referencia a un desgaste de las articulaciones superior a lo que correspondería por la edad de la persona. En esta patología se suelen producir inflamaciones, porque el hueso de las articulaciones desgastadas fricciona contra hueso o contra partes blandas, en lugar de contra el cartílago. Esta irritación mecánica provoca las inflamaciones asociadas a los síntomas conocidos: hinchazón, enrojecimiento, sensación de calor, movilidad limitada y, naturalmente, dolor.

Tratamiento

Para la terapia del dolor articular existen diferentes alternativas. Esta información es sólo introductoria y en ningún caso sustituye la visita al médico.

Terapia enzimática sistémica

Las enzimas pueden influir de manera significativa sobre el desarrollo de las inflamaciones. En la mayoría de las enfermedades articulares, las inflamaciones son la causa del dolor. Mediante la ingesta selectiva de las enzimas indicadas se controla el proceso inflamatorio y, de este modo, se acelera. Por tanto, en lugar de silenciar los síntomas, la terapia enzimática tiene como objetivo eliminar la causa del dolor y aumentar la movilidad.

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